

Somos en buena medida lo que anhelamos representar. Una parte de ella la damos por cierta y la hacemos ver. Otra, por momentos, resulta complejo determinar hasta dónde lo somos en la realidad, o si solo es producto de nuestra imaginación. En este sentido, Josvedy Jove Junco (La Habana, 1968) goza de total libertad para llegar a ser lo que su mente decida. Esta, puede llevarlo a ilimitados saberes y experiencias, sin contemplar las barreras que los demás o la cotidianeidad le impongan. Con la fabulación como pasaporte, transita por terrenos de identidades múltiples a través de páginas de cuadernos, que abarrota con maravillosas criaturas y narraciones, donde se mezclan la ficción y la posibilidad. Pero, ¿quién es Josvedy?, ¿un miembro de la realeza, un genio polígloto, un cubano nacido en Siria?
JJJ: Bueno, lo más significativo es que al nacer yo era una niña de sexo femenino, entonces la señora Soraya me tomó en adopción cuando nací en Suiza. Fue un lunes 12 de agosto del año 1968. Y a partir del domingo 13 de octubre del año 1968 ya yo era un niño de sexo masculino. Era débil visual y fui tomado en adopción en Georgia, un país gitano-turco-árabe de magistralizatura gitana turco-armenia. Me trajeron para acá, para Cuba, me hicieron cubano-iberoamericano. Me sentí feliz hasta cierto punto, pero bueno, la adopción me costó cara porque fue bastante tétrica.
YOB: ¿Entonces quién te puso tu nombre?
JJJ: Es un nombre gitano-turco-árabe y georgiano-turco-armenio, procedente de Tbilisi, la capital armenia de Georgia, que en el idioma bascallit de Georgia, el dialecto gitano-turco-armenio que hablan los georgianos de Rusia, cuando prevalecía la otrora Unión Soviética, es un nombre musulmán que significa “garrafón roto”. Pero según me contó la prima hermana de Raisa Gorbachova que es musulmana, es más bien un título gitano-turco-uzbeko, procedente de Uzbekistán y significa “martirio a la guerra”.
YOB: ¿Y el sobrenombre de “El sirio”?
JJJ: “El sirio” me lo puso Eligio Pérez Meriño Cafri, el intelectual, amigo nuestro, porque me parezco a un árabe en mis características personales y por mi aspecto físico. Incluso visitaba frecuentemente la mezquita de aquí cerca. Ya no puedo hacerlo porque mi padre está enfermo, pero cuando la visitaba me sentía realizado como musulmán. Una vez me acusaron de haber ayudado supuestamente a un terrorista de procedencia árabe. Ya que me relacionaron a él por mi aspecto y mi título de árabe, además de que soy gitano-ruso y gitano-húngaro. ¡Ah por cierto!, también fui quien revolucionó las artes plásticas a nivel mundial con dos contracorrientes artísticas: el osnelfrismo-hispánico-valenciánico, como surrealístico y el trilalflismo-hiperrealístico-hispánico-valenciánico-picasiánico.
YOB: Y ya que me comentas de tus aportes al arte, ¿desde cuándo empezaste a pintar?
JJJ: Empecé desde los siete años y medio de edad a dibujar con René de la Nuez, siendo un niño tomado en adopción por la señora Soraya Junco, mi madre adoptiva, la media hermana de Raúl Castro Ruz, general de ejército de nuestro país. Ella me matriculó en la Escuela de Artes Plásticas para niños retardados mentales que tuvieran talento artístico y vocacional de formación autodidacta. Ya con 5 años y medio de edad, siendo un niño débil visual, en la República Democrática Alemana, cuando prevalecía el bloque socialista, la otrora Unión Soviética, había realizado un dibujo animado llamado “Campirole”, que fue el que dio origen a “El deshollinador”. Lo hice con un estilo de tramoyismo parecido al utilizado en “Violeta”, pero no igual. Fue un dibujo animado italiano con tecnología gitana-ruso-checa y gitana-ruso-húngara de Yugoslavia, una coproducción Italia-Checoslovaquia-Yugoslavia y la Federación Rusa de la Unión Soviética, doblado al español de Europa, de Valencia principalmente; y fue un gran exitazo a nivel internacional.


YOB: Si pudieras hacer otro filme animado, ¿cuál sería?
JJJ: Bueno, me gustaría revolucionar el dibujo animado “Mazinger Z” en una quinta parte, ya que lamentablemente no he tenido el privilegio de ver la tercera parte del dibujo animado “Mazinger Z” que realizaron de mis cuadros de pintura. La cuarta parte del dibujo animado “Mazinger Z”, realizada de mis cuadros de pintura, la vi desde el celular y a modo escueto, que la proyectaron en España. Pero también me gustaría revolucionar el dibujo animado “El Desafío de los Gobots”, que aún está muy primitivo.
YOB: Háblame de las figuraciones en tus obras, de los seres híbridos entre lo animal y lo humano que habitan en ellas.
JJJ: Bueno, la genialidad artística que poseo me permite realizar dibujos animados tan genialista que los ven los niños por el televisor. Ya que he sido el único artista de la plástica, de formación autodidacta, que he tenido el privilegio de superar el estilo Walt Disney de dibujos animados, creando un estilo surcoreano, que es el jiu-jitsu, a través de mis cuadros de pintura. Precisamente para esta corriente, los personajes que yo enarbolo, y en todo lo que voy a hacer, me gusta inspirarme en la naturaleza. Cojo mucha fijación con los animales y al coger fijación con los animales, por ser natal, quiero decir que soy Tauro, aparentemente, porque en realidad soy Leo, transculturalizado en Tauro; y al coger fijación con los animales, asocio a los seres humanos con los animales. Y eso lo reflejo en la mayoría de mis obras.
YOB: Sueles mencionar otros personajes en tus obras ¿Llegaste a ellos a través de la lectura, del cine?
JJJ: Bueno, no los he leído en libros, pero los extraje de algunas obras de ciencia ficción de escritores famosos rusos-carelios-soviéticos como: Iviánovich Durgavir Ladriets y Isaac Asimov, que eran mis escritores rusos-carelios-soviéticos de ciencia ficción preferidos, que fueron premio Nobel los dos, pero a excepción de Isaac Asimov, que era de procedencia trancarpática-gitana-rusa-checa-ucraniana, Iviánovich Durgavir Ladriets era de procedencia gitana-turca-esclárnica-arábiga-proto-armenia-azerbaiyana, era de Azerbaiyán, y era radicado como ruso-carelio-soviético desde los nueve años y medio de edad. Y ellos mi inspiraron.
YOB: ¿Sientes alguna atracción por el pasado y la historia?
JJJ: Siento cierta atracción por el pasado pero de modo lúdico, porque el pasado me gusta de modo interconectativo, no de modo basamental. El pasado yo lo reflejo en mis obras de manera retroalternada, porque el pasado hay que cointerpretarlo de modo retroalternado, y no de modo imbricalizador.
YOB: Las narraciones en tus piezas, ¿las escribes antes de pintarlas? ¿De dónde sacas las ideas para hacer tus trabajos?
JJJ: Las ideas las voy dibujando a la vez que las escribo y suelo extraerlas de revistas, artículos, principalmente artículos de periódicos, del diario Trabajadores, del diario Granma, pero muy pocas veces, porque mis ideas siempre las extraigo de revistas internacionales, ucranianas, rusas, polacas, alemanas, holandesas, griegas, francesas principalmente, que son las preferidas mías, que me brindan todo el aporte y el bagaje que necesito para mi arte.
YOB: ¿Qué soporte y materiales sueles emplear para hacer tus obras?
JJJ: Bueno, el soporte que yo cojo para hacer mi obra es mayormente la cartulina, una hoja. Me inspiro en los países árabes que son los preferidos míos y son los que llevo espiritualmente a las obras, los angelinos-marroquíes y del Alto Marruecos. Uso crayolas, bolígrafos, lápices de colores. Uso también pinceles de tintes claroscuros. Uso cartulina pergamínica. Uso todos los materiales referentes al dibujo en el arte.





YOB: ¿Cuál es tu ritmo de trabajo?
JJJ: Me gusta ser práctico mientras trabajo. Tomarlos en cuenta prácticamente, terminarlos, concluirlos y no dejarlos inconclusos. Dejarlos siempre completos. Porque si una desgracia los españoles tienen, es que los españoles son los únicos europeos que tienen la mala costumbre de dejarlo todo inconcluso. ¡Y no, eso no va conmigo! Yo soy gitano-ruso-italo-húngaro, de descendencia alemana-holandesa-surafricana y ascendencia rusa-germano-polaca. A mí me gusta hacer las cosas completas, concretarlo y completarlo todo con la debida disciplina. No me gusta dejar inconclusas mis obras. Tengo esa peculiaridad.
YOB: En alguna de tus obras, haces alusión a los extraterrestres. ¿Crees en ellos?
JJJ: En los extraterrestres creo diariamente, porque según el sabio y prestigiosísimo científico Carl Sagan, ya fallecido, premio Nobel, decía que el hombre no evolucionó ni del mono ni de las aves, sino que evolucionó de criaturas alienígenas procedentes del planeta antiguo Aquiridio 05, que es un exoplaneta de una exorbigalaxia, como la que dio origen al actual planeta Venus.
YOB: ¿Y crees en la espiritualidad, en la vida más allá de la muerte?
JJJ: Sí, suelo creer en la espiritualidad, en la vida más allá. Esa es una vital preocupación en mis obras, reflejar la vida más allá de la muerte, y suelo reflejarla porque la vida más allá de la muerte me da la concepción de que el ser humano no ha fallecido, que el ser humano debe rescatar los valores existencialistas aquí en la Tierra primero, para rescatarlos en la otra vida después de la muerte.
YOB: Tengo entendido que dominas distintas lenguas y que has llegado a crear las tuyas propias.
JJJ: Domino 56 idiomas de formación autodidacta y domino alrededor de 756 mil lenguas indígenas y 872 mil idiomas africanos. A través de mis cuadros de pintura, creé un idioma africano artificial que se universalizó en África, que es el Isaraipapaima-arinduyisa-pikarakaikime, que es una lengua africana que se habla en Malí y que se nacionalizó en Angola. Y soy el creador de otro idioma artificial que es el idioma aliextreméñico de la Florida, en Estados Unidos, que no ha tenido una nomenclatura propia. Se llamaba el Spanglish o el Yorubiense, y era una mezcla de español con inglés. Este idioma también se llama aliextremeño porque es la mezcla de español con inglés, alemán y castellano.
YOB: ¿Vives de tu obra?
JJJ: No y tampoco tengo un salario. Mi principal recurso socioeconómico es el sancocho de los animales, que lo busco diariamente y eso me hace subsistir. Por lo menos tengo asegurada mi comida y trabajo arduamente como todo ser humano que debe trabajar para sobrevivir. Vivo con mi padre adoptivo, el señor Bienvenido Jorge García, en la finca de la granja de Colina Villavejana del Machaco Almejeira. Y me siento muy complacido porque trabajo diariamente y eso me hace sentir feliz.


YOB: ¿Cómo influyen las carencias materiales del país en tu trabajo? ¿Cuál es tu estado actual de salud?
JJJ: Bueno, mi estado de salud ha mejorado, pero las carencias materiales continúan. Se dificulta hacer una obra y al dificultarse me lleva más tiempo pensarla, reflejarla y escudriñarla en mi arte. Y es bastante arduo, es bastante difícil. Estuve ingresado en 18 hospitales psiquiátricos, pero me he sentido liberado de cada uno de ellos. Actualmente no estoy tomando medicamentos, también estoy libre de ellos porque me he recuperado bastante. Antes tomaba Nitrazepam, Diazepam, Cloramfenicol, Trifluoperazina, Aripipraxol, pero esos medicamentos han ido desapareciendo misteriosamente del país, ¡ah! y Haloperidol que era mi preferido.
YOB: Si pudieras reinventar tu vida, ¿cómo sería?
JJJ: Me gustaría ser doctor en ciencias médicas, ser un prestigiosísimo cirujano, realizar operaciones anatomo-quirúrgicas a nivel internacional y radicar en varios países. Aunque debo decir que me siento feliz en estos instantes. No muy realizado como quisiera, pero sí complacido, que es lo más importante.
YOB: En estos momentos, ¿estás trabajando en alguna serie de tus obras?
JJJ: Estoy intentando concluir una obra que me está llevando mucho tiempo, que serán ocho tabloides. Ya voy por el cuatro, voy por la mitad de la obra. Es que me lleva tiempo. Se llama “Las falsedades de la religión” y estoy tratando de sobrellevarla. No hace tanto, terminé mi libro ilustrado “La triste historia de mi vida”. De ese libro me han sacado miles de fotocopias. Renzulli se hizo multimillonario a costilla de mi libro, cuando descubrieron los 12.000 pentacliones de códigos míticos-físicos-matemáticos que le impregné al libro. Fui el creador de la marca “Exoel” de computación anglo-canadiense a través de ese libro, que fue algo que revolucionó la industria de la computación a nivel mundial y de las microcomputadoras de Bill Gates incluso.
YOB: ¿Tienes algún pensamiento recurrente que te preocupe al dibujar?
JJJ: La teoría que yo tengo a mi favor en estos tiempos, es que el arte se debería disciplinar más. Y deberían sobreabundar recursos para desarrollarnos como artistas y poder reflejar lo que sentimos, lo que palpamos y lo que bosquejamos, porque no hacemos nada con sentirnos artistas sino se tiene en cuenta nuestra obra. Nuestra obra tiene que ser contemplada como la de un artista plástico profesional, porque el rigurismo que le impregnamos los que somos de formación autodidacta a nuestras obras, debe ser diáfano, despreocupado de los problemas que los otros tienen hacia nuestro trabajo.*
Yaysis Ojeda Becerra (Investigadora de arte y ensayista)
La Habana, Alamar, Micro X, octubre 2024.
NOTA
*Entrevista realizada en colaboración con Pablo H. Rodríguez, proyecto Psicoartecubano.
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